Renuncias como padres para disfrutar

Leo un artículo sobre La renuncia (Ara, 19/1/13) y me hace pensar en las renuncias que pagamos como padres.

Renunciamos a muchas actividades de la vida:

  • Tiempo. Que nos lo cuenten: viajes de ida y vuelta a la escuela, al pediatra o al parque. Mientras los demás disponen de agenda personal, nosotros tenemos su agenda y horario en la cabeza y pegado en la nevera;
  • Dinero. Desde los pañales, a las actividades extraescolares, la factura de ropa, cole y supermercado y la cantidad que supondría al final del año en restaurantes y cines de pareja;
  • Nombre. Hemos dejado de ser nosotros mismos para convertirnos en padre o madre de, y así nos apellidan cuando se acuerdan de nuestro nombre de pila;
  • Vida plácida de pareja. Si podía serlo como pareja sin hijos, ellos escarban en nuestras debilidades, nos hacen vulnerables a sus chantajes y disparan a la línea de flotación de la pareja cuando encuentran diferencias de criterio educativo entre uno y otro;
  • … cada cual añada sus renuncias en este espacio.

Pero tenemos unas enormes ganancias: disfrutar de un rato de juego o lectura con ellos; tener descendencia aunque no sean para suplir nuestras frustraciones a quien a menudo proyectamos; tener la posibilidad de equivocarse y acertar, la de reír y llorar… Y aquí si que hay que dejar un espacio infinito. Padres y madres, probad de pausar la lectura del post, cerrad los ojos, inspirad oxigeno y llenad este espacio con vuestras experiencias.

buit

Disfrutemos como padres de ellas; no sólo porque les enriquece también a ellos vernos con energía y felices de ser padres, sino egoístamente porque nos aporta salud personal en forma de energía emocional.

Lo mejor, y no pretendo ser ingenuo, la balanza es descaradamente positiva a nuestro favor.

No pretendemos desmerecer a quien decide no tener hijos porque como padres renunciamos a mucho… !y qué!

Mucha energía y un beso a los padres y a las madres militantes