Metodología:profesor habla menos y escucha más

Hace una semanas llegó a mi Twitter (@fgandol) un post  titulado: 10 Ways to Listen More. Talk Less. Teach Well. Este post me ha hecho reflexionar sobre un aspecto que considero básico metodológicamente hablando: el exceso de protagonismo en las dinámicas de enseñanza y aprendizaje por parte del profesorado. La importancia se la doy gracias al hecho y a la suerte de compartir cada día aula con alumnos y alumnas. Por eso mismo, me doy cuenta o intento darme cuenta, cuando uso y abuso del hablar en el aula.

En mi opinión existen cuatro elementos fundamentales que influyen negativamente en la dedicación de tiempo por parte del profesorado a escuchar a sus alumnos y alumnas:

  1. Falta de programación consolidada, lo que puede habilitar al profesorado a divagar en aspectos personales o a no centrar la atención en el aprendizaje del alumnado.
  2. Exceso de presión por trabajar la totalidad de los temarios (imposibles). Este elemento afecta directamente al tiempo cualitativo que el docente puede dedicar a sus alumnos y alumnas.
  3. Metodologías centradas en el contenido académico puro y no en la capacitación. Como consecuencia de este elemento surgen dinámicas en las que el alumno trata contenidos durante unas semanas y en breve los oblida. Este tipo de metodologías a menudo,  infravaloran aspectos emocionales del alumando, ni potencian las fases de aprendizaje de reflexión ni de valoración de la práctica de la actividad de enseñanza y aprendizaje.
  4. Convivencia en un sistema educativo que aún usa los timbres para cambiar las temáticas del aula. En este sentido les recomiendo un muy buen post de Nivard.

Otro punto que me gustaría mencionar es la importancia que tiene dedicar y planificar situaciones de aprendizaje ya sea dentro de la fases en los proyectos o en las actividades que se realizan en el aula, a que los alumnos se tengan que escuchar a ellos mismos.

Me gustaría finalizar el post con esta maravillosa cita facilitada por la colega Vicki Davis:

 ”Wisdom is the reward you get for a lifetime of listening when you’d have preferred to talk.” Doug Larson